INCORPORACIÓN DE LA OBRA ¡Y el mar siempre azul! DE ANTONIO FILLOL EN LA EXPOSICIÓN EL SIGLO XIX EN EL MUBAG. De la formación a la plenitud de un artista

Primera Planta.

Del 18 de mayo de 2017 al 18 de mayo de 2019.

Depósito de dos años del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, que se presentó al público el 18 de mayo de 2017, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Museo.

Por la relevancia del artista Antonio Fillol del que se realizó una exposición titulada “Antonio Fillol Granell (1870-1930). Naturalismo radical y modernismo”, organizada por el Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, el año pasado en el Museo de Bellas Artes, Gravina, MUBAG, se ha aceptado por la Diputación de Alicante el depósito que ofertó el mencionado consorcio, a título gratuito, por un periodo de dos años de una de las obras que formó parte de la exposición: ¡Y el mar siempre azul!

Aunque Fillol cultivó con brillantez diferentes temas, fueron la pintura social y la de género las que mayores reconocimientos le proporcionaron y en las que más empeño puso, aunque fue también un agudo y profundo retratista así como un afinado paisajista.

La casi totalidad de su obra se encuadrada de manera decidida en la cultura del naturalismo del Fin de Siglo. Fillol indaga en factores sociológicos y psíquicos con el propósito de hacer de la pintura un documento verídico y de análisis de las pasiones humanas. La crudeza y radicalidad de algunos de sus temas establecen un vivo contraste con el naturalismo edulcorado y sentimental que prácticamente desarrollaron la mayoría de artistas de su tiempo.

Para él la pintura debía ser algo más que una tela bien pintada, el alma de la obra tenía que imponerse al brochazo artificioso y deslumbrador. La sinceridad de su trabajo, no sólo se evidencia en los cuadros de marcado carácter social, algunos de ellos verdaderos documentos periodísticos de conflictos acontecidos en Valencia y vividos por el propio artista, sino también en su serie de personajes arquetipos y en los retratos, a los que infundió una gran carga psicológica, en los paisajes de la montaña o de la Albufera, que descubrió para la pintura y en las escenas de tradiciones y costumbres valencianas.

Fillol fue a la Exposición Nacional de 1912 con dos obras muy elaboradas, que representan perfectamente el cambio que se está produciendo y la diversidad de sus registros. Uno era una pintura de temática social y el otro un retrato de un tipo popular urbano: Mister May y ¡Y el mar siempre azul! depositada por el Consorcio y que encaja a la perfección con sus compañeras de este bloque de “Exposiciones y Premios”, en las que la temática social y de tragedia son las protagonistas. Sobre todo con La última borrasca de Heliodoro Guillén,  en el que se narra otro acontecimiento fatídico tras un temporal en la mar.

Os animamos a contemplar de cerca esta espectacular obra.

 

 

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