Histórico Exposiciones

Julio 2016

Espacio dentro de la muestra permanente EL SIGLO XIX EN EL MUBAG. De la formación a la plenitud de un artista.

Desde el 21 de julio de 2016 hasta el 21 de julio de 2017. PRORROGADA HASTA EL 14 DE ENERO DE 2018.

Primera Planta

Organiza: Área  de Cultura-MUBAG

El Museo de Bellas Artes Gravina expone, después de 122 años sin mostrarse al público, la obra Los primeros pasos del pintor Lorenzo Casanova Ruiz.

Esta cuarta edición de «El artista destacado» es muy especial, ya que se rinde homenaje a Lorenzo Casanova, artista formado en las Reales Academias de Bellas Artes españolas y pensionado en Roma por la Diputación de Alicante, quien a su regreso y tras un primero intento en Alcoy, se traslada a Alicante y funda en 1886 la primera Academia de Pintura, hito que hoy conmemoramos.

La obra que presentamos, Los primeros pasos, formó parte de la magna exposición de Bellas Artes de Alicante en 1894, organizada por Casanova y en la que participaron sus alumnos, la mayoría presentes en El siglo XIX en el MUBAG, junto a algunos de los mejores pinceles de la época como Sorolla o Pinazo. Gracias a la labor de mecenazgo de la familia Sánchez Mateo, Alicante recupera este lienzo que ha estado en posesión de la familia del escritor Gabriel Miró 115 años, la mayor parte del tiempo en Madrid, desde que en 1901 Teresa Miró, viuda de Casanova, se la regalara a su sobrino Gabriel con motivo de su enlace matrimonial con Clemencia Maignon.

Os invitamos a descubrir el sorprendente montaje que acompaña al exqusito lienzo Los primeros pasos y que os hará disfrutar de la obra de una manera especial y evocadora.

Bèrnia desde el Trestellador, Emilio Varela Isabel.

 

 

Varela Inédito. Espacio dentro de la exposición Emilio Varela en la colección de Diputación de Alicante.

Del 6 de julio de 2016 al 24 de octubre de 2017

Planta Baja. Sala Emilio Varela

Emilio Varela y su obra pictórica continúan sorprendiendo con el descubrimiento de nuevos rasgos de su personalidad y con obras inéditas. Su sencillez e introversión reflexiva y silenciosa le hicieron parecer de ánimo vacilante, apocado y temeroso, lo que enmascaró su elevada inteligencia y exquisita sensibilidad humana y artística.

Poseedor de una conciencia creadora, su percepción estética de la ciudad de Alicante y de los valles y cumbres de Aitana, que fueron sus lugares predilectos y su paraíso emocional, los plasmó en sus obras pictóricas con una visión nueva, más clara, más honda, como iluminadas con proyección de infinito o eternidad.

Amante de la paz, devoto de la amistad y con silente pasión por la cultura, atesoró valores que muestran gran parte de sus cuadros, especialmente los que pintó en el período de 1920 a 1936.

En su formación cultural tuvo gran influencia su relación con relevantes personalidades. Es conocido que fue alumno predilecto de Sorolla -quien escribió en una foto «A Varelita, que ve el color mejor que yo»- y también que fue amigo de Germán Bernácer, de Oscar Esplá, de Gabriel Miró, de Juan Vidal y de otros ilustres alicantinos, siendo desconocida hasta ahora su fecunda relación con importantes creadores de las vanguardias del siglo XX entre los que figuran varios poetas de la Generación del 27 como Pedro Salinas y Jorge Guillén, pintores como Vázquez Díaz, compositores como Ernesto Halfter, el musicólogo Adolfo Salazar y otros intelectuales por los que fue apreciado hondamente, compartiendo con ellos muchas jornadas en Sierra Aitana.

La rica personalidad de Varela,  en buena parte inédita, se nos descubre lentamente con la aparición de documentos hasta ahora desconocidos: cartas que revelan un elevado espíritu, nobles deseos y emociones: «… un barquito de velas blancas, como alas de ave en vuelo de paz… de paz.. ¡de PAZ!… Muchos recuerdos a las cumbres, pinos, pájaros, aguas y aires de nuestra Aitana» dice en una de 1938-, o fotografías interesantísimas como las que aquí mostramos de Varela con destacadas personalidades. Permanecen igualmente inéditos muchos de sus cuadros, celosamente guardados en espacios preferentes de hogares, despachos e instituciones españolas, así como en Santiago de Chile, Londres, Manila, Nueva York y en otros lugares lejanos e insospechados. El afán por poseer y disfrutar sin límite las pinturas que impresionan hondamente a sus propietarios ha impedido que hayan podido verse buena parte de ellas. Las cuatro inéditas que aquí se exponen, cedidas por la familia Sánchez Mateo, son parte de una de esas colecciones reunidas con pasión por su pintura.

Manuel Sánchez Monllor

Mayo 2016

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